Salvador me felicitó la Navidad y recordé entonces que no había hecho ninguna entrada de felicitación, así que a ver si ahora me da tiempo.
A todo el que lea esto le deseo unas MUY FELICES NAVIDADES. ¡FELICIDADES! No hace mucho leí que es incomprensible que los cristianos sintamos soledad, pues le tenemos a Él y con Él tantísimos motivos para estar alegres. Y he entendido (¡por fin!) que así es. Pero además, yo interpreto libremente que motivos los tenemos todos, cristianos y no cristianos, solo que los primeros se saben acompañados y los segundos no, pero estarlo lo estamos todos. Por eso la felicitación la extiendo a cristianos y no cristianos y a cristianos renegados y a ateos y a... ¡Qué grandeza la del catolicismo (que significa universal)! No excluye a nadie. A NADIE. Y ¡cómo contrasta con la mentalidad que viene inventándose en España desde hace décadas!
Es incorrecto pensar que el catolicismo nos acomoda, aunque existan bautizados acomodados o a menudo muchos metamos la pata en ese sentido. Así el típico comentario de "claro, es que los creyentes lo tenéis más fácil cuando ocurre una desgracia, porque la fe os acompaña y os consuela y no podéis entender a quien sufre de verdad". Si, Dios nos consuela, pero Dios no equivale a Consuelo y ya está. La alegría del católico no es una alegría aparente y pasiva, sino interior y activa, muy activa, porque Dios es MUY exigente (bueno, yo hablo de lo que yo vivo). Ser cristiano no implica hacerse insensible respecto a los sentimiento ajenos, sino saberse no llamado al deseo de sentirse maltratado o humillado (a esto se le venía llamando hasta ahora masoquismo), sino al de ser querido y estar siempre arropado y acompañado. Pero para lograr sentirnos así Dios nos exige a diario cambiar para así poder acercarnos más a Él.
¡FELICIDADES!
A todo el que lea esto le deseo unas MUY FELICES NAVIDADES. ¡FELICIDADES! No hace mucho leí que es incomprensible que los cristianos sintamos soledad, pues le tenemos a Él y con Él tantísimos motivos para estar alegres. Y he entendido (¡por fin!) que así es. Pero además, yo interpreto libremente que motivos los tenemos todos, cristianos y no cristianos, solo que los primeros se saben acompañados y los segundos no, pero estarlo lo estamos todos. Por eso la felicitación la extiendo a cristianos y no cristianos y a cristianos renegados y a ateos y a... ¡Qué grandeza la del catolicismo (que significa universal)! No excluye a nadie. A NADIE. Y ¡cómo contrasta con la mentalidad que viene inventándose en España desde hace décadas!
Es incorrecto pensar que el catolicismo nos acomoda, aunque existan bautizados acomodados o a menudo muchos metamos la pata en ese sentido. Así el típico comentario de "claro, es que los creyentes lo tenéis más fácil cuando ocurre una desgracia, porque la fe os acompaña y os consuela y no podéis entender a quien sufre de verdad". Si, Dios nos consuela, pero Dios no equivale a Consuelo y ya está. La alegría del católico no es una alegría aparente y pasiva, sino interior y activa, muy activa, porque Dios es MUY exigente (bueno, yo hablo de lo que yo vivo). Ser cristiano no implica hacerse insensible respecto a los sentimiento ajenos, sino saberse no llamado al deseo de sentirse maltratado o humillado (a esto se le venía llamando hasta ahora masoquismo), sino al de ser querido y estar siempre arropado y acompañado. Pero para lograr sentirnos así Dios nos exige a diario cambiar para así poder acercarnos más a Él.
¡FELICIDADES!
