"Sea la institución servil una cosa mala o buena, lo cierto es que en el hecho, desapareció paulatinamente a medida que se desarrollaba la civilización católica; y que, en el hecho, también comenzó paulatinamente a renacer dondequiera la civilización católica cedió terreno." H. Belloc.
"Sólo cuando cambia el alma, cambia el hombre, y sólo cuando el alma de una sociedad es cristiana, se transforman sus estructuras." P. Tomás Morales

miércoles 20 de agosto de 2008

El yin y el yang

Una amiga me ha llamado la atención respecto al artículo enlazado en el título. Dice que en Georgia viven rusos y georgianos y que no tiene sentido pensar que unos son buenos y otros malos y que este es un asunto político, de energía, etc.

A veces caemos en eso mismo que criticamos. El gnosticismo lleva muchos siglos presente en Europa.

Los buenos y los malos

La he vuelto a fastidiar. No sé qué hice que me he vuelto a cargar los contenidos de la bitácora. Enfin. Debería dedicarme a otras cosas que no sean experimentos. Sobre todo cuando ando justa muy justa de tiempo. Repetí el error. A eso creo que se le llama tontería... Enfin.

Anoche volví a ver "El Gato al Agua" de Intereconomía por televisión pues las circunstancias me obligan a permanecer despierta hasta altas horas de la noche. Esa tertulia es, a nivel divulgativo, de lo mejor que conozco. La COPE me parece insufrible e irritante y desde luego que de los medios del grupo Polanco desconfío también merecidamente. Onda Cero es la opción que escojo por las mañanas (sólo por las mañanas) mientras plancho, llevo a los niños al cole... Aunque no acaba de convencerme. Pocas más opciones quedan. El régimen que sufrimos los españoles dificulta la libertad de prensa, expresión y hasta de pensamiento, diría yo. El caso es que anoche los invitados eran Juan Manuel de Prada y Javier Nart además de dos economistas. Uno de ellos el conocido Pedro Schwarz. En mi opinión la discusión habría sido interesante de no ser por la actitud de de Prada que a la hora de no hacerle en todo momento la rosca a la socialdemocracia, negaba la palabra a los dos economistas atreviéndose a juzgar sus intenciones. De Prada el bueno, los de enfrente los malos. Táctica muy expandida en nuestro país. Creo que de Prada sabe de economía y política menos de lo que cree. Me recordó a esas personas que tanto abundan en España que gustan confundir dogmas con cuestiones opinables y se sienten tan agraciadas por la gracia que despiden un halo iluminado que a quien no atrae como perrillos descarriados ahuyenta. Como soy persona de fe, soy infalible y mi voluntad equivale a la voluntad divina. Y para más inri, como soy un petit iluminé puedo opinar hasta de aquello de lo que no tengo ni idea. Y en esta actitud tan piadosa ¿dónde está Cristo?